Gracias a las nuevas tecnologías tenemos en nuestras manos una gran cantidad de información sobre los temas más variopintos, podemos trasladarnos desde el Paleolítico hasta nuestros días, desde Pekín a Madrid, desde la realidad a la ficción y también pueden permitirnos observar las cosas más cotidianas desde otro ángulo totalmente diferente. Esto me ha sucedido hoy, por ejemplo, con el paso del tiempo, tema super trillado en toda la literatura pero que nunca había visto de forma tan clara e impactante (por algo dicen que una imagen vale más que mil palabras…).

Supongo que alguna vez todos nos hemos desesperado en su espera, nos hemos obsesionado con detener su paso e incluso los más veteranos se habrán angustiado con su vertiginosa fugacidad. Nos somete de forma subjetiva según se goce o se sufra mientras cabalga imparable hacia su destino y eso a veces crea cierta sensación de desamparo. Pero no nos desesperemos, y mucho menos a estas edades, que ya tendremos tiempo para señales de alarma más adelante. Ahora lo conveniente es aceptarlo como una oportunidad para alcanzar las metas que día a día vamos reinventando y dejar de sentirlo un enemigo poderoso para convertirlo en nuestro mejor aliado.

Y un ejemplo de esa sensación de continuo devenir, para bien o para mal, son estos vídeos, ya que la reflejan perfectamente y de forma muy sencilla, tanto  en la gran ciudad como en el campo. La técnica utilizada es la del llamado “time-lapse”, es decir, una secuencia de vídeo acelerada (o lo que todos hemos hecho alguna vez cuando rebobinábamos una cinta de vídeo xDD).

Aquí os los dejo, y muy atentos a la música del primer vídeo!