Ya que sigue habiendo banderitas de España por todas partes deduzco que todavía llego a tiempo para contaros un poco el ambiente de Cibeles este domingo.

Llegamos allí a hora temprana con toda la solana, tuvimos que pasar primero por un cacheo que yo me salté como pude porque no quería que le quitaran el tapón a mi botella de agua (a mi vida xD) y sobre las 6 ya estaba la marea roja al 80% caldeando el ambiente con el típico bebercio español y coreando las canciocillas como la de “menos vuvuzelas, y más castañuelas!!”.

La espera nos la amenizaron los de Telecinco y unas bailarinas a las que se les quedó enganchada la cinta en el escenario, un epic fail por la emoción, es normal. Y cuando llevábamos más de una hora agonizando lentamente por deshidratación presenciamos un milagro: caía agua del cielo, ¿qué era eso? ¿era un pájaro meando? no, eran los benditos bomberos con macromangueras!! Nos acercamos presurosamente al descomunal chorro de agua helada y tuvimos que salir corriendo por si nos alcanzaba de nuevo… Todos chorreando calados hasta los huesos y los tímpanos, las gafas llenas de gotitas y muchas de nosotras haciendo sin quererlo de miss camiseta mojada.

Pero lo mejor fue el show de las chanclas, pues a una servidora no se le ocurrió otro calzado mejor que llevar al evento que unas chanclas corrientes y molientes de las de playa. El resultado fue devastador, en el suelo inundado la mole de papeles que había se hicieron masilla y fueron a parar todos y cada uno de ellos a mis queridos pies, parecía que llevaba escayolas, me faltaban las muletas.

Intentamos colocarnos en un sitio estratégico, pero ahí de estrategias nada. Te pongas donde te pongas y como te pongas no vas a ver más que cabezas y piojos ajenos, quizá con suerte podías intuir que lo verde que se veía al fondo era el césped del campo de fútbol, pero nada más. Si de verdad os gusta el fútbol os recomiendo de corazón que no vayáis nunca a estas cosas. Así que solo quedaba mirar a un sitio al azar y fijar toda tu concentración en las palabras del comentarista, pero tampoco se oía nada de nada de nada de nada con la gente gritando enloquecida.

Con este panorama chungo solo quedaba fijarse en lo más evidente, en la gente y sus caras y reacciones: si sonreían y decían “¡muy bien!” era que España había hecho algo bien, si empezaban a soltar improperios era que algún boxeador holandés que se las daba de futbolista había metido un puño a uno de los nuestros. Llegó el descanso y los más altos que lograron con todo su esfuerzo ver algo del partido me dijeron que nos iban a hacer sufrir; acto seguido nos fuimos a buscar otro sitio mejor pero sin resultados, a alguna cabeza pensante se le había ocurrido que sería buena idea instalar un balón gigante en mitad de toda la gente, justo en el mejor sitio.

Decepcionados volvimos a nuestro sitio original y seguimos esperando un gol que no llegaba nunca. Yo creo que a esas alturas o a la gente ya no le interesaba ver el partido o el alcohol había surtido efecto porque en la segunda parte hubo espectáculo por todas partes. Un hombre que llevaba en calzoncillos todo el día decidió hacer nudismo integral y pedir que le hicieran fotos, no duró más de dos minutos con todo bajado, pero otros iluminados hicieron una hoguera y no podían sofocar las últimas llamas, al ver esto nuestro nudista decidió que se apagaría mejor si realizaba el proceso de la micción encima, y acertó. Empezaron a tirar petardos (y a mí me dan miedoo xDD) y bombas de humo rojas *tos, tos* y se acabó la segunda parte 0 a 0 en el marcador, venía ya la prórroga. Entre tanto vimos a un montón de tíos ataviados únicamente con una toalla y un gran pelucón de rizos que se hacían llamar los Puyis por lo de la pillada de la Reina en el vestuario a Puyol. También gente vestida de Pulpo Paul y gente que prometía en sus pancartas no volver a comer pulpo si España ganaba el Mundial.

De repente la gente no paraba de gritar, era algo raro, pregunté a los que tenía al lado qué había pasado y me dijeron que creían que era un gol de Torres. Obviamente era el gol de España, aunque de Iniesta. Mucha gente lloraba de alegría, yo gritaba y ondeaba mi bandera orgullosa de haber elegido vestirme con pantalón rojo y camiseta amarilla y minutos después acabó todo y a la vez empezó todo. Gran locura en Madrid, calles invadidas, gente que se tiraba a los coches al grito de campeones y multitud de personas totalmente diferentes de acuerdo en lo mismo, vamos, lo nunca visto. Además había forofos extranjeros (los típicos guiris España-fiesta-fiesta-España) que casi gritaban más alto que todos los autóctonos juntos.

Realmente fue curioso ver cómo la gente se siente cómoda cuando pertenece a un grupo y más si ese grupo es el ganador y son millones y millones de personas al unísono, incluso aquellos que en un principio decían que estas cosas no les interesaban. También es verdad que otros buscaban ante todo un motivo de celebración nocturna, pero sea lo que sea no sé por qué motivo nos ha logrado convencer a todos esa bonita sensación de la victoria de un país, nuestro país, que se ha esforzado por ello y puede presumir ante todo de juego limpio y de buen fútbol.

Aquí os dejo un video cutre de mi propia cosecha, porque una imagen vale más que 949 palabras: